
Es un cuadro abstracto en el que los elementos de la composición son formas, colores pero no existe relación con la realidad visible y es que para Kandinsky pintar un cuadro supone llenar una superficie de elementos como líneas, puntos, colores, formas geométricas que dan una sensación de tensión, armonía, ritmo y que causen o provoquen una sensación espiritual en el espectador. Se puede puede dividir el cuadro en tres partes que tienen un fondo de colores violetas, verdes, amarillos y azules.
En la parte izquierda domina el color luminoso con predominio del amarillo pero con líneas finas y gruesas, rectas y curvas, círculos y una semicircunferencia de color anaranjado En la zona central se observa variedad de colores: rojo , amarillo, anaranjados , tres semicírculos de color blanco que contrastan con un triángulo de color negro, un ajedrezado. A la derecha encontramos la zona menos luminosa con un gran círculo azul sobre él ondula una cinta negra , dos triángulos negros dos ajedrezados lleno de colores y una variedad cromática de verdes, violetas, naranjas. De esta forma la contraposición de formas y colores crea tensión pero también armonía y dinamismo.
Uno de los elementos más importantes de este cuadro es precisamente el ritmo y el dinamismo que produce en nuestra visión este » enfrentamiento de colores «, de líneas. ¿Tiene movimiento la obra? Las sensaciones del espectador cobran aquí una gran importancia por una parte parece existir una movimiento circular que comenzaría por la línea curva de nuestra izquierda para acabar en la cinta negra y sobre todo en el círculo negro de nuestra derecha que parece » querer caer»

Otra de las obras famosas de Kandinski.