«Guernica» Pablo Picasso

LAS MUJERES

Las mujeres son efectivas para mostrar el sufrimiento y el dolor antes, durante y después de una guerra por su cualidad emocional.

Las dos mujeres que claman al cielo por justicia están una en cada extremo del cuadro enmarcando el sufrimiento. La mujer de la izquierda clama por la muerte de su hijo y la mujer de la derecha clama por el fuego que la consume.

La mujer que clama por la muerte de su hijo representa el dolor psíquico como también sugiere la iconografía de una Piedad.

La mujer que es consumida por el fuego representa el dolor físico. Picasso consigue aumentar la sensación de encierro al circunscribirla en un cuadrado.

Las otras dos mujeres del cuadro crean movimiento desde la derecha hacia el centro de la obra. La mujer más pequeña parece absorta con la luz que emana la bombilla en el centro de la sala, por lo que su cuerpo (en diagonal) completa la composición triangular.

La otra mujer, que parece más un espectro, se asoma por una ventana portando una vela en dirección a la figura central del caballo. Ella es la única imagen etérea y la única que sale o entra por una ventana o umbral, transitando de un mundo a otro.

EL CABALLO

Herido con una lanza, el caballo sufre contorsiones cubistas de cabeza, lengua y cuello. Se acentúa su sufrimiento con el cuchillo que tiene por lengua en su boca abierta.

EL TORO

El toro al lado izquierdo del cuadro está sorprendentemente impasible. El toro es el único que mira al público y se comunica con él en una forma que los otros personajes no lo logran.

Pablo Picasso, en la década de los 30, hace del toro un animal recurrente en su iconografía hasta convertirlo en el símbolo del laberinto de su vida.

EL PÁJARO

El pájaro está muy sutil entre los dos animales fuertes del cuadro: el toro y el caballo. Pero eso no le impide graznar a los cielos de la misma manera que hacen las mujeres que se enmarcan a cada lado del cuadro.

LA BOMBILLA

La bombilla, con rayos tan poderosos como un sol, ilumina la orgía de la destrucción humana, del sacrificio de inocentes.

La bombilla interior, representada como un sol, juega con la ambigüedad y dualidad de no saber si es noche o día, interior o exterior. Nos transporta a un mundo fuera de este mundo.

La bombilla también es una representación de un ojo. El ojo que todo lo ve. Y que ve esta catástrofe. Es por lo tanto, un ojo castrado por la sociedad al no ver la realidad obscena de destrucción, dolor y muerte.

EL HOMBRE

El hombre es representado por una sola figura, en el suelo, con los brazos abiertos extendidos en forma de cruz y fragmentado.

Ubicado a lo largo del suelo de la parte izquierda, vemos su brazo amputado, ya separado del cuerpo, aún empuñando una espada rota junto a una única y minúscula flor ubicada en el centro inferior del cuadro representando la esperanza sin sentido.

Las rayas en el brazo simbolizan la flagelación. Esto, junto con sus brazos abiertos en forma de cruz que simboliza la crucifixión, nos entrega un mensaje complejo sobre el sufrimiento y el sacrificio del hombre.

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